Andorra: El Estado-Jardín de Europa

Este año 2020 lo recordaremos por los efectos devastadores a nivel mundial del Covid-19. El ser humano ha recibido una gran lección imposible de olvidar, que sin duda modificará sus prioridades y hábitos de conducta.

En este contexto encontramos un pequeño país como Andorra, cuyas autoridades sanitarias han gestionado los efectos del Covid-19 con sabiduría y profesionalidad. Medidas severas, un cribado masivo para sofocar la primera ola y mucho rigor para vencer la segunda, han hecho que Andorra pase del anonimato a ser un ejemplo en Europa de cómo, una pequeña comunidad de no más de 75.000 habitantes, se postulaba como uno de los países más seguros del mundo a nivel sanitario, no sólo por las medidas implementadas sino por el comportamiento ejemplar de una ciudadanía comprometida, reeducada en el respeto por las circunstancias excepcionales y la necesidad de reforzar la imagen internacional que se ha proyectado y que en forma de nueva oportunidad, propone un modo de vida más atractivo que nunca para muchos ciudadanos del mundo.

Ya sabíamos que Andorra era un país perfecto para vivir por su ubicación estratégica, por su entorno natural, por la calidad de vida y el alto índice de seguridad ciudadana, y por supuesto, por un sistema fiscal homologado internacionalmente tremendamente competitivo, pero ahora se añade un valor al alza, la seguridad en el ámbito sanitario, y esto debe convertirse en definitivo por considerar Andorra como el mejor país del mundo donde vivir.

Andorra, un país históricamente cerrado a la inversión exterior, ante el cambio de paradigmas del contexto internacional, hizo un gran esfuerzo para adaptarse, apostando por la transparencia, la cooperación internacional y la apertura económica. Así, en 2011, la opción por la liberalización de las inversiones exteriores supuso una ola creciente de nuevos inversores internacionales que encontró en su punto álgido en 2017, con más de 1.000 nuevos residentes de diferentes modalidades. Desde entonces la llegada se ha estabilizado a la baja a la espera de afrontar una nueva etapa en la que Andorra se vuelva a postular como el mejor país post-Covid donde instalarse.

Sin embargo, aunque el número de nuevos residentes ha bajado a 300 este año 2020, en cambio el número de interesados en el país, motivados por la reacción al Covid-19, se ha multiplicado exponencialmente. En consecuencia, todo indica que en 2021 y los años que le seguirán, la propuesta de Andorra como jurisdicción óptima para residir y desarrollar iniciativas irá al alza.

Los efectos derivados del Covid-19 y los largos períodos de confinamiento, especialmente duros en las ciudades, donde la gente ha sido encerrada en su casa durante meses sin más opción que sacar la cabeza por la ventana o respirar un poco de aire en los balcones, han hecho que nos plantean donde vivir en el futuro. Pues en este aspecto, también Andorra es muy privilegiado, pues el confinamiento ha sido muy diferente en un país que está rodeado de montañas y naturaleza. De cara al futuro, se valorará mucho más una vivienda anclada en un entorno natural que aporte vistas y aire puro para respirar en libertad. En este sentido, Andorra ofrece unas posibilidades diferenciales que, unidas a una eficaz estrategia de prevención sanitaria, hace que se postule como el nuevo y más competitivo «Estado-Jardín» de la Europa post-Covid.

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