Andorra: tormenta económica y solución diferencial

Mientras el Gobierno Andorrano impulsa medidas para apaciguar la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos del país, haciendo obligatorio el incremento de los salarios en un 3’3% inferiores al salario medio del país o de las pensiones que se encuentran por debajo del salario mínimo en un 3’67%, o haciendo gratuita una parte del transporte, o mejorando las ayudas para los estudios, o reduciendo el IGI de productos de primera necesidad u optimizando la eficiencia de la tasa para pisos vacíos, entre otros, y que se apoyan en un crédito extraordinario de 10 millones de euros aproximadamente, el proceso inflacionista a escala mundial avanza inexorablemente, agravado por la guerra de Ucrania, y nos aboca a una crisis económica sin precedentes y a una recesión que nos hará daño, también a Andorra, si no se toman las medidas adecuadas.

En Andorra la inflación interanual en el mes de mayo era del 6’6% frente el 8’7% de España y el 5’2% de Francia, mientras que en los primeros 5 meses del año ya era del 4’8%. Evidentemente, el incremento de precios de la alimentación, pero sobre todo de los carburantes ha tenido mucho que ver. Recordemos que de media des del mes de mayo del 2021 los carburantes han subido un 55%, hasta 1’65€/l.

Entretanto, el Banco Central Europeo, afronta una inflación internacional en el mes de mayo del 8’1% y para combatirlo, aun siendo todos conscientes de que la economía en Europa no está aún preparada para una subida de tipos, ha decidido reaccionar anunciando un primer incremento del 0’25% para el mes de julio, el primero en 11 años, y podría ser, quien sabe, un segundo en septiembre igual o superior. Por su parte, la Reserva Federal de los Estados Unidos acaba de aprobar una subida de tipos histórica del 0’75%, situándose en el 1’75% y se prevén más incrementos.

El BCE prevé entonces empezar a controlar la inflación que se espera que en 2022 sea del 6’8%, en 2023 baje al 3’5% y en 2024 se sitúe en el 2’1%. Obviamente, una subida de tipos de interés hará que se inyecte menos dinero en las empresas las cuales se contraerán y el crecimiento económico disminuirá. Así pues, el BCE prevé un crecimiento del 2’8% para el 2022, del 2’1% para el 2023 y del 1’6% para el 2024. Está claro entonces que los próximos dos ejercicios, 2023 y 2024 viviremos una crisis económica que se hará notar. Podemos imaginarnos despidos, contracción del consumo y ejecuciones hipotecarias, entre otros efectos y claramente, todo junto puede influir en los países de nuestro entorno, que, si gastan menos en turismo, gastarán menos en Andorra, con el correspondiente perjuicio para nuestra vulnerable economía.

Algunos pueden decir que esto era antes y que ahora Andorra tiene otros mecanismos que nos permiten no ser tan pesimistas, y de hecho, no se equivocan los que así lo ven. Efectivamente, nuestro país no está tan endeudado como los países vecinos y sobre todo está en fase de consolidación del proceso de liberalización de las inversiones y de la diversificación económica iniciado en 2011. Justamente por este motivo, pensamos que la jurisdicción andorrana se puede llegar a hacer fuerte gracias al atractivo más que evidente que representa para los inversores extranjeros que a parte de encontrar estabilidad financiera, económica, fiscal y social, nuestro país puede resultar un refugio perfecto para tiempos de crisis como el que afrontamos.

En el contexto internacional, los especialistas auguran una recesión de 10 años, si no se toman las medidas adecuadas. De hecho, según los mismos, se dan las condiciones para una “tormenta perfecta”, especialmente si el crecimiento excesivo de la inflación no se puede controlar y se perpetua una estanflación, acompañada de una subida de tipos de interés que, al no encontrar fin, provoque el decrecimiento de la economía descrito anteriormente. Los mismos especialistas entienden que a corto plazo, y con independencia de lo que hagan los Estados Unidos, la economía europea no se puede permitir unos tipos superiores al 1’50% y también vaticinan que bajar del 4% de inflación será complicado, a pesar de que el BCE augura lo contrario.

Ante este panorama, nada alentador, Andorra se postula como la solución diferencial, amparado en su estabilidad y en las perspectivas de consolidación de la inversión exterior y de la diversificación económica. Este nuevo ecosistema emprendedor se prepara pues para ponerse a prueba para convertirse en la opción mayoritaria de aquellos que, cansados de la convulsión en sus respectivos países, buscan la paz, la harmonía y la prosperidad en un entorno natural y seguro incomparable.

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