“Andorran Multipliers”

Ante la crisis financiera mundial del 2007 Andorra reaccionó apostando por la homologación fiscal a nivel internacional, el intercambio de información y la liberalización de la inversión exterior. Justamente, la Ley 10/2012 de inversión exterior representa uno de los hitos más importantes de la historia económica de Andorra y el inicio de una nueva etapa de recuperación y consolidación económica. Pero a pesar de que el proceso de liberalización al 100% y en todos los sectores ha representado un incremento significativo del PIB de Andorra, el sistema de autorización previa como sistema de control había quedado obsoleto y necesitaba una revisión que agilizase el proceso y a la vez ofreciese mejores garantías de control.

En este sentido, la Unión Europea ha desarrollado una iniciativa encaminada a un control más eficaz de las inversiones exteriores en los diferentes estados miembros hasta adoptar una nueva normativa en octubre del 2020, a la cual Andorra se ha querido sumar con una reforma legislativa de la Ley 10/2012 que, en esencia, suprime el sistema de autorización previa para residentes y nacionales de un grupo importante de países (con convenios de doble imposición con Andorra o colaboradores recíprocos en materia de inversión exterior) substituyéndolo por un sistema mucho más efectivo de control a posteriori de las inversiones exteriores con la finalidad de evaluar y evitar riesgos para la seguridad nacional, el poder público, la soberanía, el orden público y económico y el medio ambiente. Así mismo, se pretende reforzar la cláusula de salvaguarda respecto a infraestructuras y tecnologías críticas y todo lo que deriva de los diferentes sectores sensibles y estratégicos a nivel nacional. Dicho control será desarrollado por un grupo especializado de técnicos adscritos al Ministerio de Economía y de hecho, entendemos que reforzará los controles que ya se hacen des de los departamentos de Compliance de las entidades financieras y también por parte del Servicio de Inmigración, todo encaminado en definitiva a dotar a la jurisdicción andorrana de la reputación y prestigio que se esfuerza en consolidar en un entorno europeo donde se valora mucho esta voluntad inequívoca de alineamiento sin fisuras con los principios y valores que rigen en el contexto internacional.

Que el efecto “inversión extranjera” ha tenido un impacto en la economía andorrana es una evidencia. De hecho, en 2019, antes del covid-19, alcanzamos un porcentaje de inversión foránea sobre el PIB del 9’8%, que en 2020 bajó al 5’5% por razones obvias y que en 2021 ya ha representado el 18’70%, recuperando una parte de lo que se quedó pendiente durante la pandemia. A nivel de autorizaciones de inversión exterior en 2021 se alcanzó el número de 1.094 frente a las 611 del 2020 y el crecimiento en volumen de inversión es del 275’2% respecto al 2020.

¿Y todo esto quien lo hace posible? Sin lugar a duda, Andorra Business, la agencia de promoción y desarrollo económico de Andorra, como organismo público, hace su trabajo. Pero indudablemente, quien más está haciendo para la captación de nuevos inversores en el país son los llamados “Multiplicadores”, los profesionales que se dedican a promover las ventajas de Andorra como jurisdicción. Estos profesionales tienen una gran responsabilidad, pues de la calidad de los inversores que capten depende la reputación que se construye alrededor de este gran producto que se llama “Andorra”. Por tanto, deben prepararse a consciencia y sobre todo que se dediquen aquellos que verdaderamente tienen los conocimientos y la vocación para hacerlo. Por otro lado, también el inversor foráneo tiene una gran responsabilidad y debe saber escoger bien a su asesor, no tanto por el mejor precio de sus honorarios -muchas veces engañosos- sino por su cualificación técnica y profesional. Dejarse acompañar y asesorar por los mejores profesionales es garantía de éxito y a la vez se contribuye a construir la mejor reputación para Andorra. El nuevo sistema de control por parte del Gobierno de Andorra de las inversiones exteriores es un ejemplo del grado de rigor con que se debe gestionar una inversión en Andorra y aquí los profesionales que intervengan tendrán un papel predominante. Por ello, el inversor solo tendrá garantizada la viabilidad y éxito de su inversión si está en manos de un gran equipo especializado de profesionales, los grandes embajadores económicos de Andorra y los más cualificados “multiplicadores”.

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