La fiscalidad es uno de los elementos determinantes para aquellos empresarios, inversores y profesionales que buscan optimizar sus recursos económicos. En este sentido, Andorra es uno de los destinos prioritarios para quienes desean optimizar su situación tributaria disfrutando de un alto nivel de vida y seguridad jurídica. El Principado ofrece un sistema fiscal competitivo dentro del entorno europeo, que se caracteriza por una presión tributaria sustancialmente menor que la de países vecinos como España o Francia.
Tabla de contenidos
ToggleLas características diferenciales del régimen impositivo andorrano
El sistema tributario andorrano destaca por su transparencia, simplicidad y eficiencia, lo que genera un entorno favorable para el desarrollo empresarial y personal. Con una presión fiscal significativamente inferior a la media europea, Andorra ha construido un marco normativo que cumple con los estándares internacionales de transparencia e intercambio de información fiscal, abandonando definitivamente la consideración de paraíso fiscal que mantuvo en el pasado.
La fiscalidad andorrana se distingue por tipos impositivos reducidos que oscilan entre el 2% y el 10% para los principales tributos, frente a porcentajes que pueden alcanzar el 45% o más en otros países de su entorno. Esta ventaja comparativa ha motivado que numerosos empresarios, profesionales liberales y personas con patrimonio elevado establezcan su residencia fiscal en el Principado, contribuyendo a la economía del país.
Otra característica relevante es la ausencia de impuestos como el de Patrimonio o Sucesiones y Donaciones, lo que facilita la planificación patrimonial a largo plazo. Este conjunto de ventajas fiscales se enmarca en un país con estabilidad política, seguridad ciudadana y una calidad de vida excepcional, conformando un ecosistema atractivo para quienes buscan optimizar su tributación de manera legal y transparente.
Principales impuestos para personas físicas residentes en Andorra
Las personas físicas que establecen su residencia fiscal en Andorra se benefician de un sistema tributario notablemente más ventajoso que el de países vecinos. El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) andorrano presenta tipos marginales máximos del 10%, considerablemente inferiores a los aplicados en España, donde pueden superar el 50% en algunas comunidades autónomas.
Descubre cuáles son los principales impuestos en Andorra, a cuánto ascienden sus importes así como posibles exenciones existentes en el Principado.
Leer artículoTipos impositivos y mínimos exentos del IRPF andorrano
Este impuesto contempla un mínimo exento de 24.000 euros anuales, lo que significa que los primeros 24.000 euros de renta no tributan. A partir de esta cantidad, se aplica un tipo del 5% hasta los 40.000 euros y del 10% para rentas superiores. Adicionalmente, el sistema incluye deducciones por inversión en vivienda habitual, cargas familiares y aportaciones a planes de pensiones, lo que puede reducir aún más la carga fiscal efectiva.
Es importante destacar que la estructura progresiva del IRPF andorrano, pese a su simplicidad, garantiza un reparto equitativo de la carga tributaria, manteniendo tipos muy competitivos incluso para las rentas más elevadas. Esta característica resulta especialmente beneficiosa para profesionales cualificados, directivos y empresarios con retribuciones por encima de la media.
Tributación de rendimientos del capital y ganancias patrimoniales
Los rendimientos del capital mobiliario e inmobiliario también disfrutan de una tributación favorable. Los dividendos, intereses y plusvalías generadas por la transmisión de valores mobiliarios tributan a un tipo fijo del 10%, mientras que las rentas derivadas del arrendamiento de inmuebles se integran en la base general del impuesto. Además, algunas rentas obtenidas en el extranjero pueden beneficiarse de mecanismos para evitar la doble imposición, mediante la aplicación de los convenios internacionales firmados por Andorra, tal y como explicaremos más adelante.
Las ganancias patrimoniales por transmisión de bienes inmuebles situados en Andorra están sujetas al denominado Impuesto sobre las Plusvalías en las Transmisiones Patrimoniales Inmobiliarias, con tipos que varían entre el 0% y el 15%, según el tiempo transcurrido entre la adquisición y la venta del inmueble. Esta estructura decreciente premia la inversión inmobiliaria a largo plazo, pues a mayor tiempo de tenencia, menor tributación.
Régimen fiscal para empresas: el Impuesto de Sociedades andorrano
El Impuesto de Sociedades (IS) constituye uno de los principales atractivos del sistema tributario andorrano para empresarios e inversores internacionales. Con un tipo general del 10%, se posiciona como uno de los más competitivos de Europa, facilitando la reinversión de beneficios y el crecimiento empresarial.
Requisitos de actividad económica real y sustancia
La normativa andorrana exige que las sociedades desarrollen una actividad económica real en el Principado, lo que implica disponer de una estructura adecuada en términos de personal, instalaciones y recursos materiales. Esta exigencia de sustancia económica responde a los estándares internacionales contra la elusión fiscal y garantiza que las ventajas tributarias beneficien a quienes efectivamente contribuyen a la economía local.
Para cumplir este requisito, resulta necesario contar con personal contratado en Andorra, disponer de un local adecuado a la actividad y acreditar la toma de decisiones empresariales desde el Principado. Estos elementos conforman lo que se conoce como «test de sustancia», fundamental para defender la residencia fiscal de la sociedad ante posibles cuestionamientos por parte de administraciones tributarias extranjeras.
Deducciones y regímenes especiales para sociedades
El IS andorrano contempla diversas deducciones y bonificaciones que pueden reducir la tributación efectiva. Entre ellas destacan las deducciones por creación de empleo, inversión en activos fijos, investigación y desarrollo o internacionalización. Asimismo, existe un régimen especial para sociedades de gestión de patrimonios mobiliarios con un tratamiento favorable para determinados rendimientos financieros.
Las empresas de nueva creación pueden beneficiarse de un descuento del 50% durante el primer año (exento si no obtienen beneficios), lo que supone un incentivo adicional para emprendedores que deseen establecerse en Andorra. Este conjunto de ventajas fiscales, unido a la ausencia de retenciones sobre dividendos distribuidos a accionistas residentes en países con convenio de doble imposición, configura un marco especialmente atractivo para estructuras empresariales internacionales.
Los convenios de doble imposición firmados por Andorra
Andorra ha desarrollado una estrategia de expansión de su red de convenios para evitar la doble imposición (CDI), reforzando su posición como jurisdicción fiscalmente competitiva pero plenamente integrada en los estándares internacionales de transparencia. Si quieres ampliar información acerca de este tema, puedes consultar la siguiente documentación, desarrollada por nuestro equipo fiscal:
- Convenios de doble imposición
- Descubre las claves de la fiscalidad internacional: CDI vs. CII y el caso Andorra-España
Países con los que Andorra tiene convenios vigentes
Actualmente, el Principado ha suscrito CDI con países como España, Francia, Portugal, Luxemburgo, Liechtenstein, Malta, Chipre y Emiratos Árabes Unidos, entre otros. Esta red continúa ampliándose progresivamente, mejorando el posicionamiento internacional de Andorra como jurisdicción para inversiones transfronterizas.
La celebración de estos acuerdos internacionales ha consolidado la reputación de Andorra como un país fiscalmente competitivo pero transparente, alejado definitivamente de la consideración de paraíso fiscal. Esto aporta seguridad jurídica tanto a los residentes andorranos como a las empresas extranjeras que mantienen relaciones comerciales con entidades del Principado.
Ventajas prácticas de los CDI para residentes fiscales andorranos
Estos acuerdos resultan fundamentales para residentes fiscales andorranos con intereses económicos en el extranjero, pues establecen mecanismos para evitar que una misma renta tribute doblemente. Los CDI determinan qué Estado tiene potestad para gravar cada tipo de renta y establecen tipos reducidos de retención en origen para dividendos, intereses y cánones.
La aplicación de estos acuerdos garantiza seguridad jurídica a inversores y empresarios, al tiempo que facilita el intercambio de información tributaria entre administraciones. Para beneficiarse de las ventajas previstas en los CDI, es necesario acreditar la residencia fiscal mediante el correspondiente certificado emitido por las autoridades andorranas.
Requisitos para adquirir la residencia fiscal en Andorra
Establecer la residencia fiscal en Andorra requiere cumplir diversos requisitos legales que aseguren un vínculo real con el Principado. La normativa distingue entre diferentes modalidades de residencia, cada una con sus propios requisitos y particularidades.

Residencia activa: profesionales y empresarios
Para los residentes activos, es necesario obtener una autorización de residencia y trabajo, que exige constituir una sociedad andorrana, adquirir al menos el 20% del capital social de una empresa existente o establecerse como profesionales autónomos. En ambos casos, deberán abonar las cotizaciones correspondientes a la Seguridad Social andorrana.
Esta modalidad resulta especialmente adecuada para emprendedores, profesionales liberales y empresarios que desean trasladar su actividad al Principado. El proceso administrativo incluye la presentación de un plan de negocio viable, la justificación de la inversión realizada y la acreditación de experiencia profesional en el sector correspondiente.
Residencia pasiva: inversores y rentistas
Los residentes pasivos deben obtener la denominada autorización de residencia sin actividad lucrativa, que impone requisitos más exigentes: inversión mínima de 600.000 euros en activos andorranos (bienes inmuebles, deuda pública, participaciones empresariales o depósitos bancarios), contratación de un seguro médico privado con cobertura en Andorra y depósito de una fianza de 47.500 euros en el Autoridad Financiera de Andorra (AFA), más 9.500 euros adicionales por cada persona dependiente.
Esta modalidad está orientada principalmente a inversores, rentistas y personas con patrimonio elevado que no necesitan desarrollar una actividad profesional o empresarial en Andorra. Los requisitos económicos más exigentes se compensan con una mayor permisividad en cuanto a la permanencia física en el país.
Criterios de permanencia y centro de intereses vitales
Con independencia de la modalidad de residencia, es necesario residir efectivamente en Andorra un mínimo de 183 días por año natural (90 días en el caso de los residentes pasivos), disponer de una vivienda permanente y demostrar que el centro de intereses económicos se encuentra en el Principado. El incumplimiento de estos requisitos podría derivar en la pérdida de la residencia fiscal andorrana y en posibles contingencias tributarias en el país de origen.
Es importante señalar que el mero hecho de disponer de una vivienda o permanecer esporádicamente en Andorra no confiere automáticamente la residencia fiscal, siendo necesario cumplir todos los requisitos mencionados y formalizar adecuadamente el cambio de residencia ante las autoridades competentes. El concepto de «centro de intereses vitales» considera aspectos como la localización de la familia, las relaciones sociales, las actividades culturales o deportivas y cualquier otro elemento que evidencie la vinculación real con el Principado.
Obligaciones declarativas y cumplimiento normativo en el Principado
Los residentes fiscales en Andorra deben cumplir con diversas obligaciones formales que garantizan la correcta aplicación del sistema tributario. El conocimiento detallado de estas obligaciones resulta esencial para evitar sanciones y asegurar el disfrute legítimo de las ventajas fiscales que ofrece el Principado.
Plazos y procedimientos para declaraciones fiscales
La declaración del IRPF andorrano debe presentarse anualmente durante los meses de abril a septiembre del año siguiente al ejercicio fiscal. Los contribuyentes están obligados a incluir todas sus rentas mundiales, tanto las obtenidas en Andorra como en el extranjero, aunque estas últimas pueden beneficiarse de mecanismos para evitar la doble imposición.
Las sociedades deben presentar su declaración del Impuesto sobre Sociedades en el plazo de seis meses desde el cierre del ejercicio económico, generalmente entre julio y agosto para empresas cuyo ejercicio coincide con el año natural. Además, están obligadas a realizar pagos fraccionados trimestrales a cuenta del impuesto.
Respecto al Impuesto General Indirecto (IGI), equivalente al IVA español, las empresas deben presentar declaraciones trimestrales o mensuales según su volumen de operaciones. Las personas físicas que realizan actividades económicas también deben cumplir con esta obligación.
Intercambio automático de información y transparencia fiscal
Andorra ha implementado el intercambio automático de información fiscal conforme al estándar CRS (Common Reporting Standard) de la OCDE, lo que implica que las entidades financieras andorranas reportan información sobre cuentas mantenidas por residentes fiscales extranjeros. Paralelamente, Andorra recibe información sobre cuentas mantenidas por sus residentes en instituciones financieras extranjeras.
El Principado también ha suscrito el acuerdo FATCA (Foreign Account Tax Compliance Act) con Estados Unidos, que establece obligaciones similares de intercambio de información. Estos compromisos internacionales confirman la alineación de Andorra con los estándares globales de transparencia fiscal, garantizando el cumplimiento normativo pero preservando la competitividad del sistema tributario.
El incumplimiento de las obligaciones tributarias puede acarrear sanciones económicas significativas e incluso, en casos graves, responsabilidad penal. Por tanto, resulta recomendable contar con asesoramiento profesional especializado que garantice el correcto cumplimiento de todas las obligaciones formales.
El sistema de la Seguridad Social andorrano: cotizaciones y prestaciones
La Caixa Andorrana de Seguretat Social (CASS) gestiona el sistema de protección social del Principado, que incluye prestaciones sanitarias, por incapacidad temporal, maternidad, invalidez, vejez y defunción. El sistema de cotizaciones presenta diferencias sustanciales respecto a países vecinos, resultando generalmente más ventajoso para trabajadores y empresarios.
Estructura de cotizaciones para asalariados y autónomos
Para los trabajadores por cuenta ajena, la cotización total asciende al 22% del salario, correspondiendo un 6,5% al empleado y un 15,5% al empleador. Estas tasas son significativamente inferiores a las aplicadas en España o Francia, lo que reduce los costes laborales y favorece la competitividad empresarial.
Los profesionales autónomos cotizan sobre una base de cálculo que puede oscilar entre el salario mínimo y una base máxima elegida voluntariamente. La tasa de cotización es del 22%, distribuida entre una rama general (10%) y una rama complementaria (12%). Este sistema permite cierta flexibilidad en la planificación de las cotizaciones y, consecuentemente, de las futuras prestaciones.
Cobertura sanitaria y prestaciones sociales
La cobertura sanitaria incluye la asistencia en Andorra con un reembolso medio del 75% para consultas y tratamientos y del 90% para hospitalizaciones. La CASS mantiene convenios con centros sanitarios españoles y franceses para tratamientos y especialidades no disponibles en el Principado, garantizando así una asistencia médica completa
Las prestaciones por jubilación se calculan en función de los años cotizados y las bases de cotización. El sistema establece una edad ordinaria de jubilación de 65 años, aunque existen posibilidades de jubilación anticipada a partir de los 61 años con determinados requisitos de cotización.
Además de la jubilación, el sistema andorrano contempla prestaciones por incapacidad temporal, invalidez, maternidad y paternidad, así como prestaciones por defunción. La cuantía y duración de estas prestaciones está vinculada a las cotizaciones realizadas, siguiendo un modelo contributivo similar al de otros países europeos pero con tipos más reducidos.
El sistema sanitario de Andorra es uno de los 10 mejores del mundo. Combina elementos de la sanidad privada y la pública. ¿Quieres saber más?
Leer artículoImpuestos indirectos: el IGI y otros tributos relevantes
El Impuesto General Indirecto (IGI) constituye el principal tributo indirecto en Andorra y grava el consumo de bienes y servicios. Con un tipo general del 4,5%, resulta sustancialmente inferior al IVA aplicado en España (21%) o Francia (20%), lo que contribuye a mantener precios competitivos y estimular el comercio local.
Tipos del IGI y comparativa con el IVA de países vecinos
Además del tipo general, el IGI contempla un tipo superreducido del 0% para servicios sanitarios, educativos y productos de primera necesidad; un tipo reducido del 1% para productos alimenticios, libros y productos culturales; y un tipo especial del 2,5% para transporte de viajeros y servicios de hostelería. Existe también un tipo incrementado del 9,5% aplicable a servicios bancarios y financieros.
Esta estructura de tipos reducidos supone una ventaja significativa frente a los países vecinos, donde los impuestos sobre el consumo alcanzan porcentajes mucho más elevados. El diferencial impositivo se traduce en precios finales más competitivos para bienes y servicios adquiridos en Andorra, especialmente en sectores como la electrónica, perfumería, alimentación o restauración.
Impuestos sobre transmisiones y tributación inmobiliaria
El Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) grava la compraventa de bienes inmuebles con un tipo del 4%, significativamente inferior al aplicado en jurisdicciones vecinas. Este tributo resulta relevante para inversores inmobiliarios o personas que adquieren vivienda en el Principado.
Andorra mantiene impuestos especiales sobre determinados productos como tabacos, alcohol e hidrocarburos, aunque con tipos generalmente inferiores a los de países vecinos. Esta diferencia explica parcialmente el tradicional atractivo comercial del Principado para residentes en España o Francia.
Es importante señalar que las importaciones de bienes están sujetas al pago del IGI en aduana, salvo que se aplique alguna exención. Para empresarios o profesionales, este IGI es generalmente deducible siguiendo el mecanismo habitual de los impuestos sobre el valor añadido.
La simplicidad del sistema de impuestos indirectos, junto con sus tipos reducidos, constituye otro factor favorable para quienes consideran establecer su residencia o negocio en Andorra, complementando las ventajas ya descritas en la fiscalidad directa.
Proceso de traslado fiscal a Andorra: pasos y consideraciones legales
El traslado de la residencia fiscal a Andorra requiere una planificación meticulosa para evitar contingencias tributarias y asegurar que el cambio de residencia sea reconocido tanto por las autoridades andorranas como por las del país de origen. Este proceso implica diversas etapas que deben abordarse con rigor y asesoramiento especializado. El área de Inmigración de Augé Legal y los profesionales especializados en Relocation Services pueden ayudarte con todo lo que necesites para realizar este proceso de forma ágil y eficaz.
Planificación previa y gestión del exit tax
El primer paso consiste en analizar detenidamente la situación patrimonial y fiscal del interesado, identificando posibles contingencias o riesgos asociados al cambio de residencia. En particular, debe evaluarse el impacto del denominado exit tax o impuesto de salida que algunos países, como España, aplican a determinados contribuyentes cuando trasladan su residencia fiscal.
Este impuesto grava las plusvalías latentes en acciones o participaciones significativas, por lo que puede representar una carga tributaria considerable que debe planificarse adecuadamente. En algunos casos, puede resultar conveniente reestructurar determinadas inversiones antes del traslado, siempre dentro del marco legal aplicable.
Trámites administrativos y acreditación del cambio de residencia
Una vez diseñada la estrategia, debe obtenerse la correspondiente autorización de residencia en Andorra, ya sea activa o pasiva, cumpliendo los requisitos descritos anteriormente. Paralelamente, debe formalizarse la baja fiscal en el país de origen mediante la presentación de las declaraciones correspondientes. En el caso de España, esto implica presentar el modelo 030 para comunicar el cambio de domicilio fiscal y, si procede, el modelo 720 de declaración de bienes en el extranjero.
Es fundamental establecer efectivamente el centro de vida personal y económica en Andorra, lo que implica adquirir o alquilar una vivienda permanente, trasladar bienes personales y reorganizar las relaciones familiares y sociales. Se recomienda conservar toda la documentación que acredite el traslado efectivo: contratos de suministros, extractos bancarios, billetes de transporte, tarjetas de crédito, etc
Durante el primer año tras el cambio de residencia, es habitual enfrentarse a comprobaciones por parte de la administración tributaria del país de origen, especialmente si existen vínculos familiares o económicos que pudieran cuestionar la efectividad del traslado. Por ello, resulta esencial mantener pruebas fehacientes de la presencia física en Andorra durante al menos 183 días al año.
Finalmente, una vez establecida la residencia fiscal en Andorra, será necesario cumplir puntualmente con todas las obligaciones tributarias locales, como la presentación de declaraciones y el pago de impuestos, para consolidar la nueva situación fiscal y evitar cualquier cuestionamiento futuro.
Perfiles profesionales que más se benefician de la fiscalidad andorrana
La combinación de una fiscalidad ventajosa, seguridad jurídica y alta calidad de vida convierte a Andorra en un destino especialmente atractivo para determinados perfiles profesionales y empresariales. Identificar qué tipologías de contribuyentes obtienen mayores ventajas permite evaluar adecuadamente la conveniencia del traslado fiscal al Principado.
Empresarios digitales y profesionales tecnológicos
Los empresarios digitales y profesionales del sector tecnológico constituyen uno de los colectivos que más se benefician del régimen fiscal andorrano. La naturaleza de su actividad, frecuentemente desarrollable en remoto y orientada a mercados internacionales, facilita el establecimiento en Andorra sin perjudicar su operativa comercial. El tipo reducido del Impuesto sobre Sociedades (10%) y la baja tributación personal permiten capitalizar rápidamente sus negocios y reinvertir beneficios.
Este perfil incluye desarrolladores de software, creadores de contenido digital, consultores tecnológicos, propietarios de plataformas online o expertos en marketing digital, entre otros. La infraestructura de telecomunicaciones de Andorra, con una excelente conectividad a internet, facilita el desarrollo de estas actividades desde el Principado.
Deportistas de alto nivel e inversores patrimoniales
Los deportistas profesionales de alto nivel representan otro perfil habitual entre los nuevos residentes fiscales andorranos. La limitada vida útil de su carrera y los elevados ingresos concentrados en pocos años hacen que la optimización fiscal resulte especialmente relevante. La ausencia de Impuesto sobre el Patrimonio y la baja tributación sobre rentas del trabajo y derechos de imagen configuran un escenario favorable para estos profesionales.
Los inversores patrimoniales con carteras diversificadas y rendimientos procedentes de diferentes jurisdicciones encuentran en Andorra un régimen propicio para la gestión eficiente de sus activos. La tributación del 10% sobre dividendos, intereses y plusvalías, junto con la aplicación de convenios de doble imposición, permite maximizar la rentabilidad neta de las inversiones.
Para ambos perfiles, la calidad de vida, la seguridad y las excelentes infraestructuras del Principado constituyen factores adicionales que refuerzan el atractivo fiscal. Además, la proximidad a grandes ciudades europeas facilita los desplazamientos internacionales cuando sea necesario.
Es importante subrayar que estos perfiles pueden optimizar legítimamente su carga fiscal mediante el traslado a Andorra, siempre que cumplan efectivamente todos los requisitos establecidos por la normativa y establezcan un vínculo real con el Principado, evitando estructuras artificiosas que pudieran ser cuestionadas por las autoridades tributarias.
Como ves, la elección de tributar en Andorra ofrece ventajas significativas para contribuyentes que buscan optimizar su fiscalidad dentro de un marco de seguridad jurídica y cumplimiento de estándares internacionales. La baja presión fiscal directa e indirecta, combinada con un entorno económico estable y una elevada calidad de vida, posiciona a Andorra como una alternativa atractiva para empresarios, profesionales e inversores que desean maximizar la eficiencia de sus recursos económicos respetando plenamente la legalidad.